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sábado, 4 de junio de 2011

Temo, pues desconozco X

Habían pasado dos días desde que Adriana había contado su historia. Dos días en los cuales el sujeto las había agredido, las había torturado y las traumatizaba. Jamás nadie querrá saber que era lo que las hacía.
La noche del 20 de Septiembre todo cambió.
El chico siempre seguía el mismo orden primero Adriana y luego Marta. Pero esa vez fue distinta.
Cuando él entró en la habitación de Marta ella estaba encima de la cama, echa un ovillo, tapándose la cara con el pelo grasoso y las manos. La colcha estaba desgarrada y llena de sangre. A medida que él se acercaba, ella se hacía más y más pequeña. Sólo podía verle sus ojos, pero era suficiente para temerle.
Tranquila, preciosa, hoy será distinto
Diciendo eso salió de su cuarto y el silenció lo ocupó todo. Temía lo que pudiera pasar, con él ya no sabías por donde tirar.
Portazos, cuchillos, ruedas. Entró en el cuarto de Adriana ferozmente, la enganchó del pelo y mientras está intentaba calmar ese dolor tirando de las manos de él hacia ella, la arrastró por todo el pasillo hasta una sala con dos camillas, con una luz intermitente que parpadeaba. La tumbó en una de las camillas entre gritos y llantos, atándola con correas a ésta. Repitió el mismo proceso con Marta.
Es la primera vez que es encontráis cara a cara. Disfrutad mientras podáis.
Por la cara de Adriana comenzó a caer un hilo de sangre provocado por el bisturí  que corría por su mejilla izquierda.
Los gritos de Adriana resonaban por todo el cuarto. Él la miraba y se reía. Después fue a por Marta y lahizo lo mismo que a Adriana.
Entre los gritos de Marta él dijo: Todo acabará cuando tú lo pidas
¡PARA!¡PARA!
No te creas que es tan fácil, una vida por otra dijo señalando a Adriana.
Sus miradas se encontraron,  las lágrimas en sus ojos. Buscando que hacer, si vivir, sufrir o matar.
DECIDE MALDITA CRÍA


Laura 

Te importaria que caminaramos juntos? Vamos en la misma direccion..
Yo me quedaré en este lado, no tenemos ni que hablar,Es agradable poder caminar junto a alguien sin hablar cuando ya le conoces.
Lo de no hablar no duro, al poco tiempo ya no podia hacerte callar. Pero estabas encantadora intentando impresionarme con William Blake y tus grandes planes yo no tenia ni idea de que hablabas pero no podia evitar que me gustara escucharte.
En ese momento me enamoré de ti..

martes, 24 de mayo de 2011

Temo, pues desconozco IX

¿Venganza?
Déjame que acabe la historia
<<Cuando le dejé le mate por dentro, pero lo que yo no sabía era de lo que él era capaz por la venganza.
No quiso aceptarlo y decidió no creer que habíamos terminado, comenzó a acosarme. Venía a buscarme al trabajo, a mis lugares habituales e incluso por las noches le veía bajo la ventana de mi casa.
Agobiada y con miedo hablé con mi padre, no pretendía que le despidiera ni que le arruinara la vida, sólo que hiciera algo por hacerle ver lo que pasaba. Pero no me di cuenta de que mi padre era tan brusco y que no le ayudaría, sólo cortaría pro lo sano.
Eso hizo, le arruinó la vida, se quedó sin trabajo, sin casa, sin dinero... nada
Pasaron tres meses hasta que encontré a Víctor, en una cafetería, nos habían cambiado los pedidos, ya ves que cosa más tonta, pero así empezamos a conocernos.
Empecé a recibir mensajes  de Antonio dándome su ayuda para librarme de Víctor, no comprendía que yo no quería alejarme de él.
Cuando le denuncié para que me dejara en paz empezó todo.
Y entonces llegó el día en que le encontré en mi casa y después... aquí estoy.
No me preguntes más veces por qué hace lo que hace, porque no puedo responderte.
Ya sabes todo lo que yo sé.>>
Pero eso no me explica que hago yo aquí. Adriana por favor no puede ser sólo eso!!
Ya te he dicho lo que yo sé.................
ADRIANA!!
Laura Calvo (Kira)
Sé como el sol en ternura y alegría
Sé como la noche cubriendo los defectos de los demás
Sé visto como eres o sé como eres visto

martes, 17 de mayo de 2011

Temo, pues desconozco VIII

Siempre es igual Marta, vienen en sus coches, nos buscan, lo intentan, pero no nos ven, nunca lo hacen, ¿por qué ésta vez iba a ser diferente? A mi ya no me quedan fuerzas para seguir luchando.
Adriana....
Por favor, pueden que sean mis últimas palabras, puede que seas la última persona que me escuche y necesito que alguien sepa la única verdad:
<<Llegué aquí una mañana sin recordar nada, la única imagen que tengo del último día era que había quedado con quien yo creía que era la persona más importante para mi, Víctor, el hombre que me había hecho olvidar las malas experiencias vividas. Pero no fue así, no logré salir de mi casa cuando le vi en mi cuarto, estoy segura de que es él, aunque mi memoria tenga borrones, no podría olvidar esa mirada tan penetrante y profunda.
Si no me equivoco, y sé que no lo haré, se llama Antonio. Yo le conocí hará dos años, es socio de la empresa de mi padre, y nos encontramos todos por la calle. Él se fijó en mí desde el primer momento, y no te mentiré, a mí también me llamó la atención, pero era el socio de mi padre y realmente no quería entrar en ese campo.
Él insistió en quedar conmigo y aunque yo me negaba constantemente no podía evitar pensar que porque no darle una oportunidad.
Así que salimos una noche y me llevó a un restaurante lujoso, estuvimos toda la noche hablando, era perfecto realmente, me hacía sentir como si estuviera en una nube. Y lo intentamos, decidimos probar haber si funcionaba. No fue así, por mucho que él se sintiera cómodo y que no quisiera que eso acabara, yo no estaba cómoda, simplemente sabía que eso no iba a funcionar y no podía prolongar algo que no había. Cuando se lo dije le maté pro dentro, lo sé. Nunca me perdonó.>>
Pero ¿qué tiene que ver eso conmigo?
¿Alguna vez has sentido la necesidad de venganza?
Laura Calvo(Kira)

sábado, 14 de mayo de 2011

Temo pues desconozco VII

Hoy los pasos tienen prisa, se nota en el ambiente. Algo está pasando, se le nota perdido, indeciso. Tensión en el ambiente.
De pronto silencio, un silencio mortal.
Ruedas de coches, portazos,gritos.
Voces preguntado, confirmando que no hay nadie.
Marta grita ¡AQUÍ, ESTAMOS AQUÍ! AYÚDENOS ESTAMOS AQUÍ
Las voces se acercan un poco más "Nada, aquí tampoco"
Marta insiste: ¡PORFAVOR! ¡AQUÍ! ¡AYÚDENOS!
Las voces comienzan a investigar, sin hacer caso a las llamadas de auxilio de Marta.
Se acerca, se acercan. Están al lado. marta insiste ¡ESTAMOS AQUÍ! ¡SOCORRO! ¡PORFAVOR!
Chillido de desesperación. Lágrimas en sus ojos.
La desesperación más absoluta hace huella en Marta y la golpe en el pecho dejándola sin respiración.
Los pasos se alejan, se alejan.
Y vuelve el silencio, el peor silencio de todos. No se oye nada.
Marta llora
Adriana ¿porqué no me oyen? Adriana...¿Adriana?
ADRIANA!!

Laura Calvo (Kira)

martes, 10 de mayo de 2011

Temo, pues desconozco VI

1...2...3... y vuelta a empezar.
Pasos acercándose, manos sudorosas, corazón acelerándose, tensión a flor de pie, miedo, llanto, desesperación.  Ruido de material médico, sangre goteando sobre el suelo, tortura...
Sólo habían pasado dos días, pero parecía eternidad.
- ¿Qué? No lo entiendo...¿Por qué?
- No preguntes, no quieras saber nada
- Pero yo..
- Cuanto más sepas más miedo tendrás, es mejor no preguntarse. Si no sabes y no ves, no sabes, no temes.
Silencio, cada una de las prisioneras apoyada a un lado de la pared, con sus esperanzas en los suelos.
Marta se mira las manos, piensa en todo lo que acaba de perder, sus tres hermanos pequeños, su madre, sus amigos, su Álvaro. Recordaba todo lo que había pasado con ellos y todo lo que quería pasar.
- ¿Cómo?¿Cuál es tu nombre?
- Me llamo Adriana, quedara bien que cuando salgas de aquí cuentes la historia que hemos pasado, cuentes el horror que hemos sufrido.
- Saldrás conmigo, saldremos juntas o no saldremos.
- Yo ya soy mayor, nadie me espera fuera, ni amigos, ni hijos, ni hermanos, ni siquiera él, ni siquiera Víctor
- Siempre hay alguien, siempre habrá alguien esperándonos.

Los pasos se acercan una vez más
Laura Calvo (Kira)

sábado, 7 de mayo de 2011

Temo, pues desconozco V

Abrió los ojos, aún estaba en aquella habitación. Desamparada y asustada intentó entablar unas palabras con la persona que ¿días?¿horas?¿minutos? antes la había dicho que se rindiera.
Ho...................hola...................¿estás?....................hay.................¿hay alguien?
Chss! No hables muy alto, nos oirá.
¿Quién es?
Sólo le vi los ojos, marrones, y no habla cuando ......................está aquí
¿Qué hace?¿Qué quiere?¿Qué?
No preguntes, ojalá nunca tengas que saberlo
Yo..........sólo....................¿Por qué?
Al cabo del tiempo aprendes a no pensar el por qué ocurren las cosas
Tengo miedo - dijo con lágrimas en los ojos 
Eso es lo que quiere, pronto acabará, tranquila...

Pero realmente............¿acabaría?

Laura Calvo (Kira)

sábado, 30 de abril de 2011

Temo, pues desconozco IV

Sonrisa en su cara, corazón latiendo a mil por hora, sabor en sus labios, y una fecha difícil de olvidar. ¿Motivos? Un beso, un novio, un sueño hecho realidad, una alegría sin final . . . una pesadilla sin final.
Iba en el autobús de vuelta a casa y por la ventana observaba la noche de Madrid iluminada por unas farolas que miran hacia el suelo desde las alturas. El i-pod en el bolsillo escuchando cualquier canción, lo que ella quería era pensar en lo bonito de es situación. Llega su parada, y se dirige a casa, esta agotada de nadar, y quiere descansar.
Marta no vivía en el barrio más rico, ni el barrio más seguro. Vivía de la ropa que heredaba de su hermana y laboriosamente conseguía tener todo lo que el instituto la obligaba. Sabía defenderse en caso de ataque, sabía luchar por su vida, pero hoy no podía, vivía en las nubes.
Golpe seco en la nuca. Perdida inmediata de la conciencia. Su cuerpo se desploma contra el suelo. Su agresor la levanta del suelo y la arrastra hacia un coche que sale corriendo a todo gas.
EL i-pod con la música aún puesta sonando, una canción sonando en el silencio de las calles de un viejo barrio de Madrid, dos gatos maúllan y un grupo de jóvenes con ganas de fiesta pasan al lado de las pertenencias de Marta tiradas en la calle.

Marta está en una habitación blanca, sólo una cama y una pequeña ventana son la decoración del extraño lugar. No puede pensar con claridad, aún le duele la cabeza. No tiene sensibilidad en las piernas, no puede moverse.
Un escalofrío recorre su cuerpo cuando oye un grito, un grito profundo, desesperado, agonizante... Ruido de metales, instrumentos cayendo en bandejas, gritos de dolor y horror.
Marta siente miedo, no sabe que ocurre, no sabe porque, y oye pasos cada vez más cerca. Mira a los lados no hay nada, no hay nadie... ¿Y su móvil?¿Algo?
Una voz profunda, ronca, ruda y áspera. 7 palabras a cada cuál peor
-Te quise ayudar..no me dejaste... ¡pagarás!
-¿Quién eres?¿Qué quieres de mí?¿Qué he hecho? ¡Da la cara cobarde!¿Qué quieres de mí? - Lágrimas de impotencia caen por sus mejillas, paulatinamente recupera la sensibilidad de las piernas, justo entonces un leve humo blanco comienza a entrar desde la ventanilla. Una voz desde el cuarto de al lado, una voz cansada, agotada, moribunda:
-No evites el humo...será peor.. así no te enterarás...
Marta no puede respirar. Marta se siente cansada. Marta cae al suelo, sin fuerzas, sin luchar.
Marta acaba de entrar en el juego
Laura Calvo (Kira)







jueves, 28 de abril de 2011

Temo, pues desconozco III

Mientras tanto, en otro lugar . . .
Jugando con su pelo se divierte, le peina para delante, para atrás, para los lados, y sonríe.
Todos los peinados le quedan bien.
Se acerca una vez más y se lo descoloca quedando un despeinado curioso, dándole un toque arrebatador, seductor, embriagador.....apasionante.
Como un acto reflejo, pone las manos sobre sus mejillas, sonríe y le besa suavemente.
Él no sabe como reaccionar, no se mueve.
Ella se retira lentamente y con la sonrisa aún puesta le vuelve a descolocar el pelo. Al apartarse para contemplarle un poco más lejos, se percata de su expresión de sorpresa, de duda, de desconcierto. Entonces se da cuenta de lo que acaba de hacer, su sonrisa desaparece, la tensión se apodera de su cuerpo, agarra su mochila y sale corriendo. Dejándolo atrás. Lo abandona. Sin mirar atrás. 
Lo había hecho, no había tenido esa intención, no en ese momento. Sabía que él no la aceptaría, ya la había rechazado antes, y aun así había pasado, le había besado.
Paró.Tiro la mochila al suelo, con desesperación. Una mejilla corría por su mejilla y llegaba su destino. No tenía fuerzas para continuar.
Él, sentado en el banco del local dónde ella le había dejado, reflexiona sobre lo que ha pasado, no sabe que hacer, no puede reaccionar. Ella siempre había sido su amiga y todo estaba bien así, no podían estropearlo, no ahora que el la necesitaba. Había probado el sabor de sus labios, levemente, pero suficiente para no poder olvidar, para desearlo con más fuerza. No podía dejar que ésto se olvidara como si no hubiera ocurrido. Cogió su bolsa y salió por la misma puerta donde momentos antes una chica asustada había huido de él.
Comenzó a correr hacia ella, recorriendo sus mismos pasos, hasta que consiguió localizarla, allí, de pie bajo esa farola, con la lluvia mojando su pelo, su cara, su chaqueta...
Se acerca a ella, pausadamente. Ella de espaldas, a pocos centímetros el uno del otro.
Ella se gira buscando su mirada. Ambos se miran, los segundos se pasan y a su alrededor sólo se oye el maullar de unos gatos que reclaman su comida.
Él da un paso al frente, ella no se mueve. Él pasa un brazo por su cintura para atraerla hacia su cuerpo. Se agacha levemente para que sus labios se encuentren, y la beso ardientemente, con deseo, como si llevara tiempo buscando ese momento, como si se fuerana desgastar, como si no hubiera un mañana.
Ella no entendía su reacción, pensaba que nada sería así
Él no llegaba a comprender el efecto que uno de sus beso había provocado en ella, un simple beso había abierto una puerta de sentimientos insospechados.
Ambos sabían que era eso lo que deseaban, lo único que querían.
¿Quién les diría que alguien los vigilaba desde al lejanía?

Laura Calvo (Kira)




miércoles, 20 de abril de 2011

Temo, pues desconozco II

Volvió a abrir los ojos, intentó incorporarse
Intentó recordar como había llegado hasta ese punto, pero sólo venían imágenes confusas. De pronto, con toda claridad, recordó una escena, probablemente la causante de todo...

" Cerraba las puertas, confiada en que iba a ser la mejor noche de su vida. Había quedado con su hermana y su novio, y con su actual novio, su amigo de toda la vida.
Sonó el móvil, miró el número, pero no averiguó quien era. Lo descolgó y ante la pregunta de quién era, el receptor colgó.
Sin preocuparse siquiera volvió a guardar el móvil en su bolso.
Se retocó una vez más el pelo en el espejo y apagó las luces.
Cuando estaba apunto de cerrar la puerta de la calle, una música comenzó a salir del salón, una música suave, terrorífica y elevada. De aquella habitación salía una luz proyectada por momentos, como si surgiera de la televisión. Atemorizada se dirigió al sonido, con miedo. Pensaba que se habría dejado la tele encendida sin querer, pero por mucho que pensara eso, su corazón iba a mil por hora y su mente le decía “ve con cuidado, da la vuelta, no te acerques, llama a Victor, ¡huye!” pero al parecer sus piernas y su mente decían cosas totalmente diferentes, cosa que no ayudaba para nada en ese momento.
Mientras andaba hacia su salón la tensión iba en aumento. Mientras la mano le temblaba agarró el picaporte y lo giró para adentrarse en una visión de algo que jamás hubiera imaginado que estaría allí.
La tele estaba encendida e iluminaba a una persona, sentada en el sofá con el mando en las manos, mirando la tele sin ver nada concreto. Una persona rencorosa, loca y deseando ser visto por ella. Pero ella no lo veía como él, un obsesionado paranoico, un loco enamorado, un inconformista de sentimientos.
Ella asustada intentó decir alguna palabra, pero el miedo lo impedía, las palabras no salían y ella estaba asustada, tan asustada que no podía ni moverse. Quería salir corriendo, pero era demasiado tarde, ya había abierto la puerta hacia su destino.
Él la miro con una sonrisa decidida, como si para él fuera de lo más normal, dejó el mando lentamente en la mesa y se dirigió hacia ella.
Ella retrocedía a cada paso que él daba.
Un golpe seco, dolor punzante en la cabeza y pérdida del conocimiento "
Después esto...
¿Porqué? La pregunta sin respuesta.
Ruidos: puertas cerrandose y abriendose, un carro trasladandose al mismo tiempo que los pasos de una persona, y el peor de todos los sonidos: Silencio inmediato.
Una voz : ¿Preparada?

Laura Calvo (Kira)
 

lunes, 18 de abril de 2011

Temo, pues desconozco.

Se despertó con un golpe, abrió los ojos y se percató de que no reconocía el lugar.
Llevaba la misma ropa que el día anterior y tenía las palmas de las manos manchadas de sangre.
Intentó ponerse de pie pero no podía moverse de tronco para abajo, se hallaba inmovilizada.
El pelo largo pegado a su cara a causa del sudor, rubio y sucio, la agobiaba, quería salir de ese lugar.
Se encontraba en una habitación con una cama y tan sólo una ventana, tan pequeña que no cabría ni su mano.
Gritó desde lo más hondo de su pecho, tal vez por miedo, tal vez por la situación, tal vez por el desconocimiento.
No podía moverse, oía ruidos tras la pared, ruidos no melodiosos. La provocan miedo, temor, horror.
Sin poder moverse, en el suelo, chilló aún más fuerte, gritó con todas las fuerzas, se arañó las piernas con la intención de despertarlas, con el fin de sentir algo y poder despertarlas. Sólo quería huir, correr, cerrar los ojos y que todo se evaporase...
De pronto el ruido se aproximo más. Mayor miedo en su cuerpo, respiración fuerte y rápida, buscando cualquier cosa que la ayude en ese momento. Ni siquiera encontró una puerta, no había nada. ¿Como habría entrado? ¿Quién habría organizado esto? ¿Cómo había llegado hasta ese lugar?
Una voz hacia eco en el cuarto, una voz ronca, grave, de hombre. Una voz que implantaba el miedo, que llevaba al temor, una voz que pronunciaba paulatinamente:
"Te quise ayudar...te negaste... aquí están las consecuencias de tus actos..."
Ella, asustada, sin entender comenzó a gritar sollozando:
"¿Quién eres? ¿Qué quieres? Porfavor, dejame salir... porfavor...Lo siento, sea lo que sea lo que haya hecho, lo siento.. ¡Déjame salir!"
Mientras la chica gritaba, de la pequeña ventana comenzó a entrar una especie de humo.
Ella, se negaba a respirar ese humo, se negaba a rendirse sin luchar.
Intentando defenderse, salvarse, o intentando hacer algo por ella misma, gritó, chilló, se arañó, intento mover su cuerpo en todas direcciones, buscando un lugar de protección, escapando...
Se sentía cansada, y el humo provocaba un efecto con el que sus ojos reclamaban la oscuridad, de pronto todo era borroso, sin ruidos, sin movimientos, sin conciencia... dificilmente respirando...
¿Qué queda? Un cuerpo desplomado en el suelo, silencio, una niebla en la estancia... nada.

Laura Calvo (Kira)